El software que reemplaza la planilla en las rondas de negocios. Convocás, las empresas se inscriben, el motor arma la agenda completa y al cierre sabés cuántas reuniones se hicieron de verdad.
Cada organizador administra los suyos, con su afiche y su paleta. Los que terminaron quedan en el historial con sus métricas.
El organizador define días, duración de las citas y mesas. Después el sistema se ocupa.
Portada pública del evento, formulario de alta y aprobación del organizador. La empresa aparece en el directorio recién cuando corresponde.
Cada participante ve su listado ordenado por coincidencia real: rubro, mercado, temporada y el texto de su perfil, con el desglose del puntaje a la vista.
Día, hora y mesa para cada reunión acordada. Sin superposiciones, con el mínimo de tiempo muerto y respetando el piso de citas comprometido.
Cada delegado tiene su código. Sirve para entrar, para acreditar la reunión en la mesa y para intercambiar contactos entre participantes.
Si alguien cancela, el horario se ofrece solo a las mejores coincidencias libres. El primero que acepta se queda con la mesa.
Citas agendadas contra citas concretadas, espontáneas, ausencias y negocio declarado. El informe que sostiene la edición siguiente.
Armar la agenda cruza disponibilidad, capacidad del salón y mínimos comprometidos, evitando huecos en cada participante. Esto es lo que tarda con un evento del tamaño de las rondas más grandes del país.
3.361 reuniones acordadas, 48 franjas de veinte minutos, 128 escritorios.
Todas asignadas. Ninguna empresa quedó sin agenda.
Promedio por empresa, contra 6,1 antes de optimizar.
Sin un solo choque de agenda ni de mesa. Se puede rehacer entera cuantas veces haga falta.
Esto es lo que ve el organizador cuando termina la ronda. Los mismos números se exportan para la memoria anual y para cada expositor.
Cada hueco es una franja de veinte minutos en la que un comprador espera sin reunión.
Donde haya empresas que necesiten sentarse a hablar en una agenda apretada, sirve igual. El rubro es configuración, no desarrollo.
Y varios eventos a la vez: cada organizador tiene su espacio, su marca y sus datos separados. Tres rondas el mismo fin de semana en tres provincias corren sobre la misma instalación sin tocarse.
Un evento no lo usa una sola persona. Cada rol entra a lo suyo y no ve nada más.
Aprueba las inscripciones, corre el motor, publica la agenda y sigue las métricas del día.
Una tablet en la puerta. Escanea, imprime credenciales y registra el ingreso, con o sin señal.
Su agenda y su credencial en el teléfono. Escanea a la otra parte y se lleva el contacto.
Veinte minutos por reunión, la agenda resuelta y las dos partes en la mesa correcta. Lo que pasa después no lo hace el software, pero sí queda registrado: quién se reunió con quién, si la reunión ocurrió y qué declararon las partes al salir.
Tres formas, según cómo trabaje cada organizador.
Cargamos tu evento, lo configuramos con vos y lo dejamos andando. Si funciona, seguimos.